Derechos Sociales

Milei profana el 'Nunca Más' para defender el ajuste

La frase que no se toca y el presidente que la tocó

Hay palabras que en Argentina pesan más que las demás. "Nunca Más" es una de ellas: nació del Informe de la CONADEP, fue el título del documento que sistematizó el horror de la última dictadura cívico-militar, y desde 1984 funciona como ancla moral de la democracia. No es un slogan. Es la síntesis de 30.000 desaparecidos, de madres que caminaron durante décadas, de hijos que tardaron años en saber sus nombres verdaderos.

Que Javier Milei haya decidido apropiarse de esa frase para cuestionar la inflación acumulada desde la creación del Banco Central —según informó Diario Popular— no es un error de gusto ni un exceso retórico. Es una decisión política calculada. El objetivo es doble: vaciar de contenido histórico una frase que incomoda a sectores que reivindicaron la dictadura, y al mismo tiempo construir un relato donde el único drama económico que merece indignación moral sea el del Estado emisor, no el del trabajador que no llega a fin de mes.

Desde los barrios populares del Gran Buenos Aires hasta los comedores de Rosario, esa operación discursiva tiene consecuencias concretas. Cuando el presidente de la Nación convierte la memoria en argumento de mercado, les está diciendo a los de abajo que su sufrimiento presente es menos urgente que la teoría monetaria libertaria.

Lo que los números del ajuste no dicen, pero los cuerpos sí

El gobierno de Milei celebra la baja de la inflación mensual como si fuera la resolución de todos los males. Pero la inflación que bajó no bajó pareja para todos. Los precios de los alimentos acumularon subas muy por encima del índice general durante 2024, y los salarios reales —según datos del INDEC— todavía no recuperaron el poder adquisitivo previo al shock devaluatorio de diciembre de 2023.

Pensemos en números humanos, no abstractos. Hay aproximadamente 5 millones de jubilados que cobran la mínima previsional. Hay más de 1.400 comedores comunitarios en el conurbano bonaerense que durante 2024 vieron reducido o discontinuado el envío de alimentos desde el Estado nacional. Hay cerca de 700.000 niños y niñas que dependen de esos comedores para garantizar al menos una comida caliente por día. Hay familias en Chaco, en Misiones, en el sur del Gran Buenos Aires que miden el ajuste en kilos de arroz, no en puntos del IPC.

Cuando Milei dice "Nunca Más" refiriéndose al Banco Central, ¿a cuál de esas familias les habla? ¿Qué significa la estabilidad monetaria para una abuela de Florencio Varela que recibe una jubilación mínima que no cubre la canasta básica?

El BCRA como chivo expiatorio de una historia más compleja

El Banco Central argentino tiene una historia contradictoria y, en varios períodos, efectivamente contribuyó a dinámicas inflacionarias que empobrecieron a la población. Nadie serio lo niega. Pero reducir setenta años de economía política argentina a la existencia de un banco central emisor es una simplificación que sirve a un propósito ideológico muy específico: absolver al capital concentrado, a los formadores de precios, a las corridas cambiarias especulativas y al endeudamiento externo irresponsable —como el del macrismo con el FMI— de cualquier responsabilidad en el drama inflacionario.

La inflación argentina no nació con el BCRA. Tiene raíces en la estructura productiva dependiente, en la fuga de capitales, en la puja distributiva entre capital y trabajo, en los ciclos de endeudamiento externo que luego se licúan con devaluaciones que siempre paga el mismo sector: el que trabaja y consume en pesos. Kicillof y Basualdo lo documentaron con rigor académico: los ciclos de stop and go de la economía argentina responden a tensiones estructurales que ningún banco central independiente resuelve por decreto.

Milei no ignora eso. Lo omite. Y la omisión es política.

Resignificar el horror: una tradición de la derecha argentina

Esta no es la primera vez que sectores de la derecha argentina intentan apropiarse o vaciar de contenido las herramientas simbólicas del campo popular y de los derechos humanos. Ya ocurrió con el intento de relativizar el número de desaparecidos, con la teoría de los dos demonios que equipara víctimas con victimarios, y con la reivindicación de figuras del Proceso que el gobierno actual no ha condenado con la claridad que la historia exige.

Usar "Nunca Más" para hablar de inflación es funcional a esa misma lógica: si la frase puede significar cualquier cosa, deja de significar lo que realmente significa. Y cuando "Nunca Más" pierde su contenido específico —el rechazo al terrorismo de Estado, la defensa de la vida y la dignidad humana—, algo importante se rompe en el tejido democrático.

Zaffaroni lo explicó con claridad en múltiples intervenciones públicas: el lawfare y la batalla cultural de la derecha no apuntan solo a ganar elecciones, sino a redefinir los límites de lo decible, a correrse el arco de lo que puede nombrarse sin escándalo. Que el presidente de la Nación use "Nunca Más" en un contexto económico y que eso no genere una crisis institucional inmediata es una medida del éxito parcial de esa estrategia.

El territorio responde: la política se hace en el barrio

Mientras el presidente disputa el sentido de las palabras desde los atrios del poder, en los territorios la política se hace con las manos. Los municipios que sostienen comedores con presupuesto propio porque los fondos nacionales no llegan. Las organizaciones sociales que mapean familias en situación crítica y articulan redes de contención que el Estado nacional desarmó. Las trabajadoras de la salud que atienden en hospitales públicos con insumos escasos y sueldos que no alcanzan.

Esos actores territoriales no necesitan que el presidente les explique qué significa "Nunca Más". Lo viven en la práctica: nunca más ajuste sin rostro, nunca más política económica que cuente el éxito en variables macroeconómicas mientras los pibes se acuestan con hambre.

La batalla por el sentido de las palabras importa. Pero importa más la batalla por las condiciones materiales de vida de las mayorías. Y en esa batalla, el gobierno de Milei lleva más de un año acumulando derrotas para los de abajo: salarios reales deprimidos, jubilaciones licuadas, presupuesto educativo y sanitario recortado, obra pública paralizada.

La memoria como proyecto político, no como reliquia

El "Nunca Más" no es una reliquia de museo. Es un programa político vigente que incluye, necesariamente, la defensa de los derechos económicos, sociales y culturales. El derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, al trabajo digno son parte del mismo horizonte ético que rechazó el terrorismo de Estado. No hay coherencia posible en reivindicar la memoria mientras se desfinancian los hospitales públicos o se licúan las jubilaciones.

Voces del Estado no va a dejar pasar en silencio la operación simbólica del presidente. Nombrarla es el primer paso para resistirla. El segundo es seguir contando, desde el barrio y la fábrica, desde el comedor y el hospital, lo que las variables macroeconómicas nunca van a poder medir: la dignidad de los que se niegan a que el ajuste sea la única historia posible.

Relacionado: 1,9% de inflación: el número que oculta lo que pagás en el super — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. Diario Popular — Milei usó la frase 'Nunca Más' para cuestionar la inflación desde que se creó el BCRA — Noticia original que da origen al análisis editorial.
  2. INDEC — Índice de Precios al Consumidor (IPC) — Fuente oficial de datos sobre inflación y evolución de precios en Argentina.
  3. BCRA — Principales variables económicas — Datos oficiales del Banco Central de la República Argentina sobre variables monetarias y financieras.

Preguntas frecuentes

¿Por qué es problemático usar la frase 'Nunca Más' en un contexto económico?
'Nunca Más' es el título del informe de la CONADEP sobre el terrorismo de Estado durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983). Usarla para referirse a política monetaria implica una equiparación simbólica que relativiza el significado histórico de la frase y puede interpretarse como una operación de vaciamiento de la memoria colectiva.
¿Qué impacto concreto tiene el ajuste de Milei en los sectores populares?
Según datos del INDEC, los salarios reales no recuperaron el nivel previo a la devaluación de diciembre de 2023. Además, el recorte en transferencias a comedores comunitarios afectó a cientos de miles de niños y niñas que dependen de esos espacios para garantizar su alimentación diaria.
¿Es el Banco Central el único responsable de la inflación argentina?
No. La inflación argentina responde a múltiples factores estructurales: la dependencia productiva, la fuga de capitales, los ciclos de endeudamiento externo, la puja distributiva y los precios formados por mercados concentrados. Reducir el problema a la emisión monetaria es una simplificación con sesgo ideológico.
¿Qué dice la academia sobre las causas de la inflación en Argentina?
Economistas como Axel Kicillof y Eduardo Basualdo han documentado que los ciclos inflacionarios argentinos responden a tensiones estructurales entre sectores productivos y financieros, no solo a la política monetaria. La heterodoxia económica señala que el enfoque puramente monetarista ignora estas dinámicas.
¿Cómo afecta a los jubilados la política económica actual?
Aproximadamente 5 millones de jubilados cobran la mínima previsional. Con el esquema de actualización implementado por el gobierno de Milei, y tras el veto presidencial a la ley de movilidad jubilatoria aprobada por el Congreso, ese sector vio deteriorarse su poder adquisitivo real durante 2024.