Derechos Sociales

El Papa y Milei: una foto que no alcanza para tapar el hambre

Voluntaria sirve comida a adultos mayores y niños en comedor comunitario bonaerense
Voluntaria sirve comida a adultos mayores y niños en comedor comunitario bonaerense

La escenografía del poder y lo que esconde

El anuncio de que Javier Milei recibirá al papa León XIV en el marco de una visita oficial a la Argentina —según informa Opinando San Nicolás— es, en términos estrictamente diplomáticos, un acontecimiento de primer orden. No hay que subestimarlo ni ignorarlo. Pero tampoco hay que dejarse encandilar por los reflectores del Vaticano cuando la realidad cotidiana de los barrios populares argentinos exige una mirada sin filtros.

El kirchnerismo aprendió bien —y a veces a las malas— que la política exterior puede funcionar como pantalla. Néstor Kirchner lo supo usar a favor cuando enfrentó al FMI en Mar del Plata en 2005. La diferencia es que aquella escenografía tenía detrás una política real de desendeudamiento, de recuperación del empleo, de reconstrucción del Estado. Acá, la foto con el Papa vendría a cubrir un modelo que hace agua por todos lados.

Un gobierno que necesita legitimidad prestada

Milei llegó al poder con una narrativa de ruptura total. Se presentó como el outsider que vendría a demoler la "casta", a liberar fuerzas del mercado que supuestamente estaban encadenadas por décadas de estatismo. Pero gobernar no es hacer streaming ni agitar una motosierra en un escenario. Gobernar es tomar decisiones que afectan la vida de 46 millones de personas.

Y las decisiones de este gobierno están a la vista: recorte del gasto público en áreas sensibles, desfinanciamiento de universidades nacionales, congelamiento de jubilaciones por debajo de la inflación, destrucción del salario real. El resultado no es abstracto: es el aumento de la pobreza, la caída del consumo popular, el cierre de pymes que no aguantan el combo de tasas altas y demanda deprimida.

En ese contexto, recibir al Papa no es un gesto de fe ni de diplomacia desinteresada. Es una operación política. Es buscar en la figura del Sumo Pontífice una legitimidad que el propio modelo no puede generar desde adentro, porque sus frutos son amargos para la mayoría.

Lo que León XIV representa y lo que Milei ignora

Sería un error reducir esta nota a un ejercicio de crítica fácil. León XIV, como toda figura papal, carga con una doctrina social que —más allá de los debates teológicos— tiene una orientación clara: la defensa de los pobres, la condena a las estructuras de pecado que generan desigualdad, la primacía del bien común sobre la acumulación individual.

Juan Pablo II lo dijo en Puebla. Benedicto XVI lo sistematizó. Francisco lo llevó al extremo con la Evangelii Gaudium, donde denunció sin eufemismos la "economía que mata". No es casual que Milei y su círculo hayan tenido rispideces con el papa Francisco —argentino, para más datos— precisamente porque el mensaje social de la Iglesia choca frontalmente con el ideario libertario que predica la desregulación total y el Estado mínimo.

Ahora bien: ¿qué hará Milei con León XIV? ¿Escuchará la doctrina social o solo posará para la foto? La respuesta, lamentablemente, la anticipa el propio historial del gobierno: cada vez que una institución —la Justicia, las universidades, el Banco Central, el Congreso— ha dicho algo que no encajaba con el relato oficial, el gobierno la atacó, la ignoró o intentó cooptarla.

Acá está el punto político más importante de esta nota. El peronismo y el campo popular en general tienen un problema estructural en este momento: la dificultad de articular una respuesta colectiva que sea a la vez contundente y propositiva. Las internas, los egos, las disputas de conducción —legítimas en muchos casos, mezquinas en otros— le restan energía a lo que debería ser la tarea central: construir una alternativa real al modelo de ajuste.

La visita papal va a generar un ciclo mediático intenso. Habrá cobertura masiva, habrá imágenes que darán la vuelta al mundo, habrá columnas de opinión celebrando la "normalización" de Argentina en el mundo. Y en ese ruido, las organizaciones sociales, los sindicatos, los movimientos de derechos humanos, los partidos del campo popular tienen que seguir trabajando con una claridad que no se deje distraer por el espectáculo.

La pregunta que hay que hacerle a este gobierno no es si sabe recibir a un Papa. La pregunta es qué está haciendo con los comedores comunitarios que sostienen a los pibes que no tienen qué comer. Qué está haciendo con los trabajadores informales que quedaron afuera de cualquier red de protección. Qué está haciendo con las jubiladas que tienen que elegir entre el medicamento y la comida.

Memoria, presente y futuro: el Estado que hay que defender

Hay una tradición en la política argentina, más concretamente en el peronismo y en el pensamiento nacional-popular, que entiende al Estado no como un aparato burocrático sino como la herramienta colectiva con la que una sociedad se da a sí misma protección, derechos y futuro. Esa tradición está bajo ataque sistemático desde diciembre de 2023.

La visita del Papa puede ser un momento para recordarle a la opinión pública —y al propio gobierno— que la doctrina social no es compatible con el desmantelamiento del Estado de bienestar. Que la fe, si es genuina, se expresa en políticas concretas hacia los más vulnerables. Que una foto no alimenta a nadie.

Desde Voces del Estado sostenemos que el rol activo del Estado, la distribución del ingreso y la defensa de los derechos sociales no son ideología de nicho: son la condición de posibilidad de una democracia que valga la pena. Y eso no cambia porque haya una visita oficial con protocolo vaticano.

El campo popular tiene que estar en la calle, en los territorios, en los debates, construyendo la alternativa. Con lucidez y con calor. Sin dejarse paralizar por el espectáculo ni por el desánimo. Porque la historia argentina enseña que los modelos de ajuste siempre terminan siendo derrotados —por la realidad, si no por las urnas—, y cuando eso ocurre, es mejor tener una propuesta lista que andar improvisando.

Relacionado: Desigualdad laboral y ajuste Milei 2024: menos feriados para trabajadores, más beneficios arriba — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. Opinando San Nicolás — Milei recibirá al papa León XIV — Fuente original de la noticia que da pie a este análisis editorial.
  2. INDEC — Informes de pobreza e indigencia — Datos oficiales sobre evolución de la pobreza en Argentina, referencia para contextualizar el impacto social del ajuste.
  3. Página/12 — Medio de referencia para el seguimiento del impacto social de las políticas de ajuste del gobierno de Milei.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo está prevista la visita del papa León XIV a la Argentina?
Según los reportes disponibles, la visita tiene carácter oficial y Milei lo recibirá personalmente, aunque los detalles de la agenda y la fecha exacta aún no han sido confirmados de manera oficial por el Vaticano ni por Casa Rosada al momento de publicación de esta nota.
¿Por qué el kirchnerismo tuvo tensiones con el papa Francisco siendo argentino?
Las relaciones entre el kirchnerismo y Bergoglio fueron complejas, con momentos de distancia y otros de acercamiento. Las diferencias principales giraron en torno al rol de la Iglesia en política social, el aborto y la gestión de la pobreza. Sin embargo, la doctrina social de Francisco —crítica a la desigualdad estructural— estuvo más cerca del ideario nacional-popular que del libertarismo de Milei.
¿Qué dice la doctrina social de la Iglesia sobre el ajuste económico?
La doctrina social católica, sistematizada en encíclicas como la Rerum Novarum, la Populorum Progressio y la Evangelii Gaudium de Francisco, condena las estructuras económicas que generan exclusión y pobreza. Rechaza explícitamente la idea de que el mercado sin regulación pueda resolver los problemas sociales y reivindica el rol del Estado en garantizar el bien común.
¿Cómo impacta el ajuste de Milei en los sectores populares según datos oficiales?
Según datos del INDEC, la pobreza y la indigencia registraron aumentos significativos en los primeros trimestres de la gestión Milei, con el salario real cayendo fuertemente en 2024. El consumo masivo también mostró contracciones sostenidas, reflejando el deterioro del poder adquisitivo de los hogares de menores ingresos.
¿Qué debería hacer el campo popular ante este escenario?
Desde nuestra perspectiva editorial, el campo popular necesita superar las disputas internas y articular una propuesta clara de Estado activo, distribución del ingreso y soberanía económica. La coyuntura mediática generada por la visita papal no debe distraer de la construcción política territorial y programática que exige el momento histórico.