Soberanía Económica
Contradicciones políticas libertarias en la gestión Milei: promesas vs. decretos

Datos clave
- Ejecución en obra pública cayó 78% real interanual en 2024 (OPC)
- Impuesto PAIS subido del 7,5% al 17,5% en julio 2024 (Decreto 777/2024)
- Jubilación mínima perdió 30% de poder adquisitivo en 2024 (CEPA)
- Privatización de Aerolíneas Argentinas retirada de la Ley Bases (Congreso)
- Ganancias restituido sobre asalariados con Ley 27.743 votada en 2024
Cuáles son las principales contradicciones entre las promesas de campaña de Milei y su gestión
Milei prometió cerrar el Banco Central, dolarizar la economía y privatizar empresas públicas, y nada de eso ocurrió: el BCRA sigue operativo, el peso continúa vigente y la privatización de Aerolíneas Argentinas fue retirada del Congreso. En paralelo, subió el Impuesto PAIS al 17,5%, restituyó Ganancias sobre asalariados y ejecutó recortes reales superiores al 30% en jubilaciones, universidades y obra pública, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso.
La motosierra que nunca tocó a 'la casta'
La campaña libertaria construyó un relato épico: motosierra contra la casta política, cierre del Banco Central, dolarización inmediata, eliminación de ministerios, privatización total de empresas públicas. Dos años después, el balance material desmiente casi cada uno de esos ejes. El BCRA no solo sigue operativo, sino que fue reformulado con Santiago Bausili al frente, un socio histórico de Luis Caputo en la consultora Anker. La 'competencia de monedas' terminó siendo un peso más devaluado y un dólar que nunca terminó de liberarse.
La dolarización, columna vertebral del discurso de campaña, fue silenciosamente archivada. Emilio Ocampo, el economista designado originalmente para conducir ese proceso, renunció antes de asumir. Hoy nadie en el Gobierno menciona la palabra. El propio Caputo admitió que 'no están las condiciones', un eufemismo para reconocer que no había reservas ni plan factible detrás del slogan.
En paralelo, la 'casta' que iba a ser el enemigo terminó siendo funcional al oficialismo: Menem, Pichetto, aliados macristas reciclados y gobernadores negociando cargo por voto. El ajuste, en cambio, cayó sobre jubilados, discapacitados, universidades públicas y trabajadores del Estado.
Privatizaciones prometidas: el listado que se desinfló
La Ley Bases original incluía un catálogo ambicioso de privatizaciones: Aerolíneas Argentinas, Radio y Televisión Argentina, Correo Argentino, AySA, Nucleoeléctrica, YPF. El resultado fue mucho más modesto de lo prometido en cadena nacional.
- Aerolíneas Argentinas: retirada del proyecto por falta de votos, sigue en manos del Estado.
- RTA (Radio y TV Pública): no privatizada, vaciada por goteo con despidos y recorte presupuestario.
- YPF: descartada por el propio Gobierno como candidato a privatización.
- AySA: sigue en manos estatales, aunque con tarifazos.
- Nucleoeléctrica: habilitada la privatización parcial, sin oferentes concretos.
Lo que sí avanzó fue algo distinto: la desregulación de mercados clave (medicamentos, prepagas, alquileres, combustibles) que en la práctica transfirió ingresos de consumidores a oligopolios. Como analizamos en Desregulación y servicios públicos: cómo se erosiona el acceso ciudadano, el problema no fue tanto vender empresas como abandonar el rol regulador del Estado.
El Estado 'chico' que subió impuestos
Una de las contradicciones más flagrantes: el Gobierno que iba a bajar impuestos terminó aumentándolos. El Impuesto PAIS, que Milei prometió eliminar por considerarlo distorsivo, fue subido del 7,5% al 17,5% en julio de 2024 mediante el Decreto 777/2024. Recién a fines de 2024 comenzó a bajarse, después de haber recaudado miles de millones de dólares extra.
Ganancias sobre trabajadores, que Sergio Massa había eliminado para salarios medios en 2023 y que Milei prometió no restituir, fue reintroducido vía Ley 27.743 votada en el Congreso con apoyo libertario. Hoy vuelven a pagar Ganancias asalariados que hace un año estaban exentos. La 'libertad' del bolsillo terminó siendo una carga tributaria mayor sobre el mismo laburante.
A esto se suma el blanqueo de capitales más laxo de la historia reciente, que benefició fundamentalmente a grandes patrimonios, mientras se recortaba a jubilados. La ecuación es explícita: se recauda de abajo, se perdona arriba. Nada nuevo bajo el sol del ajuste ortodoxo, pero muy lejos de la retórica anti-impuestos de campaña.
El BCRA que no cerró y los negocios de siempre
Cerrar el Banco Central era, según Milei en 2023, una 'cuestión moral innegociable'. Hoy el BCRA no solo sigue abierto: fue reformulado con un enfoque que, como advertimos en Reformar el BCRA: ajuste disfrazado de modernización, profundiza el sesgo financiero. Bausili y Caputo, dupla histórica en la deuda macrista, hoy manejan la política monetaria y cambiaria de un país que sigue teniendo peso, cepo (aunque suavizado) y déficit cuasifiscal.
El conflicto de intereses no es un detalle menor. Como documentamos en Reforma del Banco Central y los negocios de Caputo, varios de los instrumentos financieros que hoy dominan el mercado local involucran actores vinculados a la trayectoria previa del ministro. La 'independencia' del BCRA prometida terminó siendo dependencia funcional al equipo de gestión.
En cuanto a reservas, el propio Banco Central reconoce que sigue en niveles críticos, con un stock neto negativo en varios momentos de 2024 según reportes del BCRA. La promesa de acumular reservas por vía de superávit comercial se cumplió parcialmente, pero a costa de una recesión brutal en el consumo interno.
El ajuste que sí se cumplió (contra los de siempre)
Si hay algo que la gestión Milei sí ejecutó con precisión quirúrgica, es el ajuste sobre los sectores más vulnerables. Los datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso muestran caídas reales interanuales de dos dígitos en prácticamente toda partida sensible durante 2024:
- Obra pública: caída real del 78% interanual.
- Universidades nacionales: recorte real cercano al 30%.
- Jubilaciones y pensiones: pérdida promedio del 20% real, agravada por el congelamiento del bono.
- Transferencias a provincias: desplome del 76% real.
- Programas sociales alimentarios: subejecución superior al 40%.
Este ajuste, tal como analizamos en Efectos del ajuste en la educación pública argentina, no fue producto de 'ineficiencia heredada' sino de una decisión política deliberada. El superávit fiscal que el Gobierno exhibe como trofeo internacional se construyó, en gran parte, sobre haberes previsionales licuados. Datos de CEPA y del propio INDEC confirman que la jubilación mínima perdió cerca del 30% de poder adquisitivo en el primer año de gestión.
Deuda externa: el retorno silencioso al FMI
Otra promesa que quedó en el camino: la relación con el Fondo Monetario Internacional. Milei había prometido en campaña 'no pedirle más plata al FMI' y cuestionaba el acuerdo firmado por Macri en 2018. En la práctica, su gestión no solo mantuvo el acuerdo sino que negoció un nuevo desembolso, profundizando la dependencia financiera que analizamos en Endeudamiento externo y dependencia financiera bajo Milei: la trampa.
La lógica es conocida: cada gobierno de ajuste necesita al FMI para validar su programa ante los mercados. Y cada nuevo acuerdo condiciona márgenes de política pública por décadas. La 'libertad' económica prometida se convirtió, en los hechos, en una nueva ronda de condicionalidad, tal como documenta Página/12 en su seguimiento del vínculo con el organismo.
Un patrón que se repite: contra el pueblo, con el poder
El mapa de contradicciones libertarias no es una acumulación de errores puntuales: es un patrón. Se prometió romper con la casta y se pactó con Menem, Pichetto y gobernadores. Se prometió bajar impuestos y se subió el PAIS y Ganancias. Se prometió cerrar el BCRA y se lo puso al servicio de viejos socios financieros. Se prometió privatizar y se optó por desregular para beneficio de oligopolios.
Lo único cumplido con precisión fue el ajuste sobre jubilados, docentes, científicos, discapacitados y trabajadores estatales. Ese sí no tuvo demoras, ni negociaciones, ni marchas atrás. La motosierra funcionó, pero apuntada exactamente al revés de lo que prometía el spot de campaña.
Como dijo Kicillof en más de una entrevista reciente: no hay milagro libertario, hay un ajuste ortodoxo con estética disruptiva. Y los datos, cuando se los mira sin épica, lo confirman.
Relacionado: Soberanía alimentaria en Argentina: por qué es clave para el futuro — otra mirada sobre el mismo tema.
Fuentes citadas
- Oficina de Presupuesto del Congreso — Informes mensuales de ejecución presupuestaria 2024, con datos de obra pública, universidades y transferencias.
- Banco Central de la República Argentina — Estadísticas oficiales de reservas internacionales y política monetaria.
- INDEC — Series de inflación, salarios y jubilaciones utilizadas para medir poder adquisitivo real.
- Página/12 — Cobertura del acuerdo con el FMI y análisis de la política económica libertaria.
- CEPA - Centro de Economía Política Argentina — Informes sobre pérdida de poder adquisitivo jubilatorio y distribución del ingreso durante 2024.



