Soberanía Económica

Necesidad económica y vulnerabilidad laboral en Argentina: la coerción invisible

Trabajadores de la construcción esperan al amanecer en una vereda del conurbano bonaerense.
Trabajadores de la construcción esperan al amanecer en una vereda del conurbano bonaerense.

Datos clave

  • Desempleo: 7,9% en el 2° trimestre 2024 (INDEC-EPH).
  • Subempleo demandante: alrededor del 11% de la PEA (INDEC).
  • Salario real registrado cayó cerca de 15% en 2024 (CIFRA-CTA).
  • Pobreza alcanzó 52,9% en el primer semestre 2024 (INDEC).
  • Salario mínimo real perdió más del 30% desde noviembre 2023 (CEPA).

Cómo la necesidad económica genera vulnerabilidad laboral en la Argentina actual

La necesidad económica genera vulnerabilidad laboral porque el desempleo del 7,9% (INDEC, 2° trimestre 2024), un subempleo cercano al 11% y una caída del salario real de alrededor del 15% en 2024 dejan a millones sin poder de negociación. En ese contexto, los trabajadores aceptan jornadas extendidas, monotributo encubierto o pagos por debajo del salario mínimo porque rechazar la oferta significa no comer.

No es una elección libre entre opciones. Es lo que los economistas heterodoxos, siguiendo a Basualdo y Kicillof, llaman disciplinamiento por vía del mercado de trabajo: cuando el ejército de reserva crece, el patrón fija las reglas.

El mapa del deterioro: qué dicen los números

El segundo trimestre de 2024 dejó cifras que el gobierno intenta minimizar. Según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, la tasa de desocupación fue del 7,9%, la más alta desde la pandemia. Pero el número aislado engaña: el subempleo demandante —quienes trabajan menos horas de las que quisieran y buscan más— rondó el 11%, y la presión sobre el mercado laboral (ocupados que buscan otro empleo + desocupados) superó el 30% de la población económicamente activa.

Es decir: uno de cada tres argentinos económicamente activos está buscando trabajo aunque tenga uno. Ese dato es la fotografía real de la vulnerabilidad. No hay pleno empleo, no hay estabilidad, hay gente rotando de changa en changa.

A eso se suma la caída del salario. Según el CIFRA-CTA, el salario real registrado perdió alrededor del 15% durante 2024, y el salario mínimo vital y móvil acumuló una caída superior al 30% en términos reales desde noviembre de 2023. Un trabajador que en 2023 llegaba a fin de mes con lo justo, hoy directamente no llega.

La coerción económica que no aparece en los diarios

Hay una violencia que no se ve porque no deja moretones: la de aceptar cualquier cosa porque atrás hay diez esperando. En los grupos de WhatsApp de repartidores, en las changas de construcción, en los call centers, en los talleres textiles de Flores, la lógica es la misma: el que se queja, se va, y el que se va no consigue otra cosa mejor.

Esto no es anecdótico. Es lo que Marx llamaba coerción muda de las relaciones económicas y lo que hoy los libertarios rebautizan como "acuerdo entre partes libres". Pero no hay libertad cuando de un lado hay hambre y del otro un contrato precario. Como analizamos en Repartidores endeudados: la trampa de las apps en la era Milei, las plataformas explotan exactamente esta asimetría: te ofrecen "ser tu propio jefe" mientras te descuentan combustible, mantenimiento y responsabilidad civil.

La reforma laboral incluida en el DNU 70/2023 y en la Ley Bases profundizó este esquema: extensión del período de prueba a 8 meses, eliminación de multas por trabajo no registrado, habilitación del monotributo para relaciones de dependencia encubiertas. Todo apuntado a bajar el costo de despedir y a aumentar el costo de reclamar.

Salarios de miseria, monotributo y trabajo no registrado

El salario mínimo vital y móvil se ubicó en noviembre de 2024 en torno a los 279 mil pesos, cuando la canasta básica total para una familia tipo superaba largamente los 1.000.000 de pesos según el propio INDEC. Es decir: un salario mínimo cubre menos de un tercio de lo que cuesta no ser pobre.

Ese número explica todo lo demás. Explica por qué:

  • Un 36% de los ocupados está en la informalidad (INDEC).
  • Miles de profesionales aceptan facturar como monotributistas sin aportes, ART ni aguinaldo.
  • Los pluriempleos crecieron: cada vez más gente tiene dos o tres trabajos para llegar a fin de mes.
  • El trabajo doméstico no registrado sigue rondando el 75%, según datos oficiales.

La discusión sobre el salario mínimo, que tratamos en Salario mínimo y desigualdad en Argentina, no es una cuestión técnica: es la línea que define cuánta hambre se tolera institucionalmente.

Pobreza al 52,9% y consumo de los hogares

El primer semestre de 2024 cerró con una pobreza del 52,9% según el INDEC, la más alta en dos décadas. Más de 24 millones de argentinos por debajo de la línea de pobreza. Ese dato no es un problema estadístico: es la base material sobre la que se construye la vulnerabilidad laboral.

Cuando el 52,9% de la población es pobre, la capacidad de rechazar una oferta laboral colapsa. Un trabajador desempleado en un país con seguro de desempleo robusto puede esperar tres meses para encontrar algo digno. Un trabajador desempleado en la Argentina de 2024, con una prestación por desempleo que ronda los 200 mil pesos y dura pocos meses, tiene que aceptar lo primero que aparezca.

Esa es la ecuación: se destruye la red de protección social, se licua el salario, se flexibiliza el despido, y después se dice que el mercado "asigna eficientemente". Lo que asigna es miedo. Y el miedo produce trabajadores disciplinados que no reclaman, no se sindicalizan y no piden aumentos.

Género, juventud y territorio: las capas de la vulnerabilidad

La vulnerabilidad no se distribuye parejo. Las mujeres siguen ganando alrededor de un 25% menos que los varones a igual tarea, tienen mayor presencia en el trabajo no registrado y cargan con el trabajo de cuidados no remunerado. Sobre esto profundizamos en La lucha por la equidad de género en el ámbito laboral argentino.

Los jóvenes menores de 29 años tienen tasas de desempleo que duplican la media: cerca del 15% según INDEC, con picos del 20% entre las mujeres jóvenes. Es la generación que entra al mercado laboral por la puerta de las apps, el monotributo y la rotación permanente.

Y en términos territoriales, el Gran Buenos Aires, el conurbano bonaerense y el NEA concentran las peores condiciones. En municipios enteros del segundo cordón, la economía popular —cartoneros, feriantes, cooperativistas— sostiene a familias enteras con ingresos que no llegan al salario mínimo.

Qué se hace: rol del Estado y disputa por el ingreso

Revertir esto no es magia ni cuestión de "esperar que llegue la inversión". Requiere decisiones concretas de política pública que discutimos en profundidad en Soberanía económica y su impacto en las pymes:

  1. Recomposición del salario mínimo por encima de la canasta básica, con actualización automática.
  2. Fortalecimiento de la inspección laboral y sanciones reales al trabajo no registrado.
  3. Regulación de las plataformas digitales con reconocimiento de la relación de dependencia.
  4. Ampliación del seguro de desempleo en monto y duración, para reducir el poder de coerción del empleador.
  5. Paritarias libres sin techos impuestos desde el Ejecutivo.

Nada de esto es utopía: son medidas que rigieron en distintos momentos de la historia argentina y que produjeron los períodos de mayor movilidad social ascendente. Como recuerda Kicillof, el mercado no se autorregula: se regula, y la pregunta es a favor de quién.

Mientras tanto, la vulnerabilidad laboral seguirá siendo la política económica silenciosa del gobierno: no dicha, pero funcional. Un pueblo con hambre trabaja por menos y protesta menos. Esa es la verdadera "desregulación" que celebran en Davos.

Relacionado: El plan de deuda de Caputo: soberanía en venta al mejor postor — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. INDEC — Mercado de trabajo, EPH — Serie oficial de desempleo, subempleo y presión sobre el mercado laboral, 2° trimestre 2024.
  2. INDEC — Incidencia de la pobreza y la indigencia — Informe del primer semestre 2024: pobreza 52,9%, indigencia 18,1%.
  3. CIFRA-CTA — Centro de Investigación y Formación — Estimaciones de evolución del salario real y del salario mínimo en términos reales durante 2024.
  4. Ministerio de Trabajo — SIPA — Registros de empleo formal, remuneraciones y evolución del trabajo no registrado.
  5. CEPA — Centro de Economía Política Argentina — Análisis sobre pérdida real del salario mínimo y efectos de la reforma laboral del DNU 70/2023.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la coerción económica en el ámbito laboral?
Es la presión estructural que obliga a un trabajador a aceptar condiciones desventajosas —bajos salarios, informalidad, jornadas extendidas— porque la alternativa es no tener ingresos. No aparece en los contratos, pero opera cuando el desempleo es alto y la protección social es débil.
¿Cuál es la tasa de desempleo actual en Argentina?
Según la EPH del INDEC, la tasa de desocupación fue del 7,9% en el segundo trimestre de 2024. Sin embargo, si se suman subempleados y ocupados que buscan otro empleo, la presión sobre el mercado laboral supera el 30% de la PEA.
¿Cuánto perdió el salario real durante 2024?
De acuerdo con estimaciones del CIFRA-CTA y del propio INDEC, el salario real registrado cayó alrededor del 15% durante 2024, mientras que el salario mínimo vital y móvil acumuló una pérdida real superior al 30% desde noviembre de 2023.
¿Qué cambió con la reforma laboral del DNU 70 y la Ley Bases?
Se extendió el período de prueba a 8 meses, se eliminaron multas por trabajo no registrado, se habilitó el uso del monotributo en relaciones de dependencia encubiertas y se limitó el derecho a huelga en sectores considerados esenciales. Todo bajó el costo empresarial de despedir y reclamar.
¿Por qué la pobreza del 52,9% afecta la negociación laboral?
Porque con más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza, la capacidad de rechazar una oferta de trabajo precaria se reduce a cero. El trabajador queda sin margen para exigir mejoras: cualquier ingreso es mejor que ninguno.
¿Qué medidas concretas pueden reducir la vulnerabilidad laboral?
Recomponer el salario mínimo por encima de la canasta básica, fortalecer la inspección laboral, regular las plataformas digitales, ampliar el seguro de desempleo y garantizar paritarias libres. Son políticas históricamente probadas en Argentina en períodos de movilidad social ascendente.