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Usura y ajuste económico: cómo los prestamistas lucran con la crisis

Mujer revisa boletas y resúmenes de tarjeta sobre mesa de cocina con calculadora y mate
Mujer revisa boletas y resúmenes de tarjeta sobre mesa de cocina con calculadora y mate

Datos clave

  • Caída del salario real privado registrado: 14,3% en 2024 (INDEC)
  • Pobreza en el primer semestre 2024: 52,9% (INDEC)
  • Tasa nominal anual de tarjetas de crédito: supera el 180% (BCRA, 2024)
  • Deuda de familias con tarjetas creció sostenidamente durante 2024 (BCRA)
  • Fintech y prestamistas online operan con tasas efectivas superiores al 250% anual

Cómo el ajuste económico de Milei facilitó el crecimiento de la usura y los prestamistas informales

La desregulación financiera del gobierno de Milei, combinada con la caída del salario real del 14,3% en 2024 (INDEC) y el retiro del Estado como regulador de tasas, empujó a los hogares argentinos a financiarse con tarjetas al 180% anual, fintech al 250% y prestamistas informales que superan el 300%. Según el BCRA, el endeudamiento de las familias para consumo corriente —alimentos, medicamentos y servicios— creció sostenidamente durante 2024 y 2025, consolidando un ciclo donde la deuda reemplaza al salario.

El salario que no alcanza y la tarjeta que tapa el agujero

El primer dato que hay que poner sobre la mesa es contundente: según el INDEC, el salario real del sector privado registrado cayó 14,3% durante 2024, y en el sector público e informal el derrumbe fue todavía peor. Cuando el sueldo no llega al día 20 del mes, la familia argentina no tiene paritaria que la rescate: tiene una tarjeta de crédito, un préstamo preaprobado por homebanking o, en el peor escenario, un prestamista del barrio.

La consecuencia es matemática. El Banco Central registró durante 2024 un crecimiento sostenido del saldo de financiaciones a familias en tarjetas de crédito, mientras simultáneamente caía el consumo masivo medido por consultoras como Scentia (más de 13% interanual en varios meses del año). ¿Qué significa esto? Que se consume menos pero se debe más. La deuda ya no financia la heladera nueva o las vacaciones: financia el supermercado, la garrafa y el remedio del jubilado.

Este fenómeno fue descrito con precisión por economistas como Mercedes D'Alessandro y los equipos del CEPA, que vienen alertando sobre la "financierización de la subsistencia": cuando el salario se desacopla de la canasta básica, la brecha la tapa el crédito. Y el crédito, en la Argentina de Milei, es carísimo.

Las tasas de usura legalizada: cuando el BCRA mira para otro lado

Acá está el nudo del problema. Durante décadas, el Banco Central —con todas sus limitaciones— ejerció algún tipo de control sobre las tasas máximas que los bancos podían cobrar por tarjetas de crédito y préstamos personales. Era un piso civilizatorio: el Estado como árbitro para que la asimetría entre el banco y el usuario no se transformara en saqueo.

La gestión de Santiago Bausili al frente del BCRA, en línea con el programa de desregulación de Luis Caputo, fue desmontando esos controles. Las tasas nominales anuales de las tarjetas superan hoy el 180% según información publicada por el propio BCRA, y las tasas efectivas —con capitalización mensual— vuelan por encima del 400%. Si un trabajador refinancia el resumen porque no llega, en seis meses la deuda se duplica.

Lo más grave es el universo paralelo que esto habilita:

  • Fintech y billeteras virtuales que ofrecen "adelantos" con tasas efectivas superiores al 250% anual, muchas veces sin la información clara que exige la Ley de Defensa del Consumidor.
  • Prestamistas online (los famosos "creditos ya" que llegan por WhatsApp) que operan con tasas que superan el 300% y métodos de cobranza intimidatorios.
  • Usura de barrio: el prestamista de siempre, que ahora tiene demanda récord porque la gente ya no califica ni para la tarjeta.

Como analizamos en nuestra nota sobre la reforma del BCRA como ajuste disfrazado de modernización, el desarme regulatorio no es neutral: es una transferencia directa de ingresos de los asalariados al sistema financiero.

Pobreza, endeudamiento y el círculo vicioso

La foto social es brutal. El INDEC midió una pobreza del 52,9% en el primer semestre de 2024, con picos de indigencia que no se veían desde 2003. En ese contexto, el endeudamiento familiar no es una elección: es una estrategia de supervivencia.

Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA viene documentando cómo creció la proporción de hogares que declaran tener deudas con tarjetas, bancos, fiados en comercios y prestamistas informales. Y lo más grave: creció la proporción que destina esa deuda a gastos corrientes de alimentación. No se endeuda para progresar, se endeuda para comer.

El círculo vicioso funciona así:

  1. El ajuste licúa el salario.
  2. La familia cubre el bache con tarjeta o préstamo.
  3. Las tasas usurarias hacen que el pago mínimo coma el próximo sueldo.
  4. Al mes siguiente, el bache es más grande.
  5. Entra el prestamista informal, con costos impagables y métodos extorsivos.

Este proceso ya lo vivimos. Como recordamos en la trampa del endeudamiento externo bajo Milei, la Argentina tiene memoria larga sobre cómo la deuda —a nivel macro o microeconómico— se transforma en un disciplinador social.

Los que ganan: bancos, fintech y amigos del poder

Mientras los hogares se hunden, el sistema financiero argentino tuvo en 2024 uno de los años más rentables de su historia reciente. Los balances de los principales bancos privados mostraron ganancias extraordinarias en términos reales, impulsadas por el carry trade, los títulos públicos y —sí— por los intereses de tarjetas y préstamos personales.

El ecosistema fintech, lejos de ser el competidor "disruptivo" que prometía democratizar el crédito, se consolidó como otro actor concentrado que cobra tasas aún más altas que la banca tradicional, con menos regulación y menos obligaciones de transparencia. Mercado Pago, Ualá, Naranja X y una decena de jugadores menores operan en un terreno donde el BCRA, por decisión política, prefiere no entrar.

Y acá aparece el conflicto de intereses que ya denunciamos en la nota sobre Caputo y los negocios del Banco Central: quienes diseñan las reglas del juego financiero son, al mismo tiempo, los principales beneficiarios del nuevo esquema.

El rol del Estado: lo que se destruyó y lo que hay que reconstruir

La tradición nacional y popular tiene algo muy claro sobre esto, y conviene recordarlo. Perón, en los años '40 y '50, entendió que el crédito accesible era una herramienta de justicia social: por eso impulsó al Banco Hipotecario Nacional, al Banco Industrial y a políticas de tasas reguladas que permitieron el acceso a la vivienda, a los bienes durables y al desarrollo productivo de millones de familias trabajadoras.

Axel Kicillof, durante su gestión como ministro de Economía y hoy como gobernador bonaerense, también planteó algo central: el crédito no puede ser un mecanismo de extracción de renta sobre los sectores populares. Tiene que ser una política pública.

Lo que hay que reconstruir es relativamente sencillo de enumerar, aunque políticamente difícil de implementar:

  • Topes efectivos a las tasas de tarjetas de crédito y préstamos personales, actualizados mensualmente por el BCRA.
  • Regulación plena del ecosistema fintech, con las mismas obligaciones de información y protección al usuario que los bancos.
  • Línea pública de crédito social a tasa subsidiada para gastos esenciales de hogares de bajos ingresos, administrada por la banca pública (Nación, Provincia, Ciudad).
  • Combate activo contra la usura informal, con unidades especializadas en el Ministerio de Justicia y protocolos de denuncia accesibles.
  • Educación financiera pública —no la que ofrecen los bancos para venderte más productos, sino la que te enseña a defenderte.

La pelea cultural: la deuda no es "responsabilidad individual"

Uno de los triunfos ideológicos del mileísmo —heredado del macrismo y del discurso ortodoxo de las últimas décadas— es haber instalado que endeudarse es una falla moral individual. "Vivís por encima de tus posibilidades", "no sabés administrarte", "la culpa es tuya por sacar la tarjeta".

Es mentira. La deuda familiar en la Argentina de 2024-2025 es un fenómeno estructural causado por decisiones de política económica: devaluación brutal, quita de subsidios, desregulación de tarifas, caída del salario real y abandono del control de tasas. Nadie saca un préstamo al 300% anual porque "no sabe administrarse": lo saca porque la jubilación de su madre no cubre el remedio.

Como también documentamos en la nota sobre la desigualdad que empeora con el ajuste, el discurso meritocrático sirve para ocultar que el sistema está diseñado para que unos pocos ganen mucho y muchos pierdan todo.

Recuperar la discusión política sobre el crédito, las tasas y el rol del Estado como regulador no es nostalgia setentista: es la condición mínima para que el salario vuelva a alcanzar y para que la deuda deje de ser el único techo que tienen millones de argentinos.

Relacionado: Deuda externa y políticas sociales: cómo el FMI condiciona el bienestar argentino — otra mirada sobre el mismo tema.

Fuentes citadas

  1. INDEC - Índice de salarios — Serie oficial de evolución del salario real público, privado registrado y no registrado.
  2. BCRA - Informe mensual sobre bancos — Datos oficiales de financiaciones a familias, tasas y saldos de tarjetas de crédito.
  3. INDEC - Incidencia de la pobreza y la indigencia — Informe oficial del primer semestre 2024 con el 52,9% de pobreza.
  4. CEPA - Centro de Economía Política Argentina — Informes sobre consumo, endeudamiento familiar y política económica del gobierno de Milei.
  5. Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) — Mediciones sobre endeudamiento de hogares y privaciones alimentarias.

Preguntas frecuentes

¿Qué tasa máxima puede cobrar legalmente una tarjeta de crédito en Argentina?
Actualmente no existe un tope efectivo claro, dado que el BCRA desreguló los límites durante la gestión de Milei. Las tasas nominales anuales publicadas superan el 180% y las efectivas con capitalización pueden sobrepasar el 400% anual. La Ley 25.065 de Tarjetas de Crédito fijaba referencias, pero su aplicación práctica se vio debilitada.
¿Es delito la usura en Argentina?
Sí. El artículo 175 bis del Código Penal tipifica la usura con penas de hasta seis años de prisión cuando se otorgan préstamos aprovechando la necesidad del deudor con intereses manifiestamente desproporcionados. El problema es que las denuncias son escasas y la persecución efectiva, muy baja.
¿Cómo denunciar a un prestamista informal que me extorsiona?
Se puede denunciar en la fiscalía más cercana por usura y, si hay amenazas, por extorsión. También existen líneas provinciales y el Ministerio de Justicia de la Nación tiene canales específicos. Es clave guardar toda la evidencia: mensajes, comprobantes y testigos.
¿Las fintech están reguladas igual que los bancos?
No. Aunque el BCRA avanzó en algunas regulaciones mínimas sobre proveedores de servicios de pago, las fintech que otorgan crédito operan con menos obligaciones de información, menos capital mínimo exigido y menor supervisión que la banca tradicional. Esto les permite cobrar tasas más altas con menos controles.
¿Por qué creció tanto el endeudamiento familiar en 2024?
Por una combinación de caída del salario real (14,3% según INDEC), aumento de tarifas de servicios, inflación acumulada superior al 100% y retiro del Estado de políticas de ingresos como el IFE o refuerzos alimentarios. Los hogares cubren con deuda lo que antes cubrían con salario o asistencia estatal.
¿Qué hizo el gobierno de Milei para proteger a los deudores?
Prácticamente nada. La agenda oficial estuvo centrada en desregular el sistema financiero, eliminar controles de tasas y favorecer la libre competencia bancaria. No existen al día de hoy programas públicos de refinanciación de deudas familiares a tasa subsidiada ni campañas estatales contra la usura informal.