Soberanía Económica

Endeudamiento externo y dependencia financiera bajo Milei: la trampa

Datos clave

  • Deuda bruta pasó de USD 370.700 M (nov 2023) a USD 466.000 M en 2025 (Secretaría de Finanzas)
  • Nuevo acuerdo con el FMI firmado en abril 2025 por USD 20.000 millones
  • Swap con el Tesoro de EE.UU. por USD 20.000 millones anunciado en 2025
  • Formación de activos externos: USD 14.000 M fugados entre dic-2023 y mar-2025 (BCRA)
  • Riesgo país osciló entre 700 y 1.400 puntos básicos durante 2025 (JP Morgan)

Cómo se compone el endeudamiento externo de Milei y qué condiciones impone al país

El endeudamiento externo bajo Milei combina un nuevo acuerdo con el FMI firmado en abril de 2025 por USD 20.000 millones, un swap con el Tesoro de Estados Unidos por otros USD 20.000 millones y colocaciones de deuda en pesos indexada. La deuda bruta pasó de USD 370.700 millones en noviembre de 2023 a más de USD 466.000 millones en 2025, según la Secretaría de Finanzas, con condicionalidades que exigen reforma laboral, previsional y avance en privatizaciones.

De la 'motosierra' al plato extendido del Fondo

Cuando Javier Milei asumió en diciembre de 2023 prometió terminar con el déficit fiscal, la emisión y —según sus propias palabras— con la dependencia de los organismos internacionales. Dos años después, la Argentina firmó el vigésimo tercer acuerdo con el FMI de su historia, se metió en un esquema de swap con el Tesoro estadounidense conducido por Scott Bessent y colocó nueva deuda a tasas que solo se explican por el riesgo país que el propio gobierno dice haber bajado.

El relato del 'orden fiscal' se cae cuando se mira la letra chica: el superávit primario que exhibe el Ministerio de Economía se logró licuando jubilaciones, frenando obra pública y postergando transferencias a provincias. Es decir, no es un ajuste sobre el gasto suntuario del Estado, sino sobre los ingresos de los sectores más golpeados. Y aun así, las cuentas no cerraron sin volver a golpear la puerta de Washington.

El detalle es político: mientras se recorta comedores escolares y remedios del PAMI, se toma deuda para sostener un esquema cambiario que, como bien explicamos en Reformar el BCRA: ajuste disfrazado de modernización, transfiere riqueza del trabajo al capital financiero.

El acuerdo con el FMI 2025: qué se firmó y qué se prometió

El 11 de abril de 2025, el board del Fondo Monetario Internacional aprobó un nuevo Extended Fund Facility (EFF) con la Argentina por USD 20.000 millones, con un desembolso inicial de USD 12.000 millones. Es, en términos absolutos, uno de los programas más grandes que el organismo tiene abiertos en el mundo, junto con Ucrania y Egipto.

El staff report publicado por el propio FMI enumera las 'reformas estructurales' comprometidas por el gobierno de Milei. Entre ellas figuran:

  • Avance en una reforma laboral que flexibilice contratos y reduzca cargas patronales.
  • Modificaciones al sistema previsional para 'garantizar sostenibilidad', eufemismo habitual del organismo.
  • Continuidad del programa de privatizaciones habilitado por la Ley Bases.
  • Acumulación de reservas netas por USD 8.700 millones hasta fin de 2025.
  • Levantamiento gradual del cepo cambiario dentro de bandas de flotación.

Estas condicionalidades no son declamativas: son las que gatillan los desembolsos trimestrales. Si el gobierno no cumple metas, no llega la plata. Es la definición manualesca de pérdida de autonomía en política económica, algo que ya analizamos en Efectos del FMI en la economía argentina: cinco décadas de condicionalidad.

El salvavidas de Bessent y la subordinación geopolítica

A la deuda con el Fondo se sumó, en el segundo semestre de 2025, un mecanismo inédito: un swap de monedas con el Tesoro de Estados Unidos por hasta USD 20.000 millones, anunciado por el secretario del Tesoro Scott Bessent tras reuniones con Luis Caputo. Es la primera vez en décadas que Washington interviene de forma tan directa —y bilateral— para sostener las reservas de un país de la región.

El gesto no es gratis. Como mostramos en Quirno en Washington: cuando la Cancillería argentina se alista tras la agenda de Trump, la contrapartida política es el alineamiento explícito con la Casa Blanca en votaciones de Naciones Unidas, la ruptura con China en obras estratégicas y la aceptación de que compañías norteamericanas se queden con activos como el litio, el uranio y los hidrocarburos de Vaca Muerta.

El economista Emmanuel Álvarez Agis lo sintetizó con crudeza: 'Cuando pedís plata para no ajustar, la que financia es la política. Cuando pedís plata mientras ajustás, la que se hipoteca es la soberanía'. Argentina 2025 encaja de manual en la segunda categoría.

¿A dónde va la plata? Fuga y bicicleta, no inversión

Acá está el nudo del problema, y donde el discurso oficial más se aleja de los datos del propio BCRA. Entre diciembre de 2023 y marzo de 2025, la formación de activos externos del sector privado no financiero —eufemismo técnico para 'fuga de capitales'— superó los USD 14.000 millones, según información publicada por el Banco Central en su balance cambiario.

Es decir: se toma deuda cara en dólares, se vende esa deuda en el mercado local, se compran dólares con esos pesos y esos dólares se van del sistema. Es el mismo esquema que denunciaron economistas como Alfredo Zaiat y Horacio Rovelli durante el macrismo, y que la CEPA (Centro de Economía Política Argentina) documentó en varios informes de 2024 y 2025.

El carry trade —o 'bicicleta financiera'— completa el cuadro: bonos en pesos con tasas reales altísimas atraen capital especulativo de corto plazo, que ingresa, gana en dólares y se va. No hay un peso de esa deuda que vaya a un hospital, una escuela, una ruta o una PyME. El impacto sobre el entramado productivo lo detallamos en Soberanía económica y su impacto en las pymes.

La espiral: pagar deuda con más deuda

El dato duro es contundente. Según el último informe de la Secretaría de Finanzas, la deuda bruta de la Administración Central pasó de USD 370.700 millones en noviembre de 2023 a más de USD 466.000 millones a mediados de 2025. Un salto de casi USD 100.000 millones en menos de dos años, en un gobierno que hizo del 'no más deuda' bandera de campaña.

De ese total, una porción creciente está indexada a inflación (bonos CER) o dolarizada. Eso significa que cualquier desliz cambiario o inflacionario multiplica el stock. Y significa, también, que el margen de política económica del próximo gobierno —sea del signo que sea— quedará atado a esos vencimientos.

El ex ministro Axel Kicillof lo describió con precisión en una entrevista reciente: 'Milei está haciendo lo que hizo Macri, pero más rápido y con más impunidad porque tiene apoyo del establishment mediático. La factura la va a pagar el pueblo argentino durante veinte años'. Los datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso confirman que los servicios de deuda ya representan una porción creciente del gasto primario.

Lo que no cuentan: el costo social del endeudamiento

El endeudamiento no es un número de planilla Excel. Se traduce, siempre, en vidas concretas. El INDEC informó una pobreza del 52,9% en el primer semestre de 2024 —el pico más alto en veinte años— y aunque bajó luego, la indigencia sigue por encima de niveles pre-Milei. La UCA registró un aumento sostenido de la inseguridad alimentaria en hogares con niños.

Ese deterioro social no es un daño colateral: es la condición de posibilidad del ajuste. Para pagar deuda hay que generar dólares, y para generar dólares con este esquema hay que licuar salarios, jubilaciones y consumo interno. Es la ecuación clásica del FMI, que ya conocemos de memoria desde 1976.

Los testimonios que recogimos en Familias al límite: el récord de refinanciaciones y en Repartidores endeudados: la trampa de las apps en la era Milei muestran la otra cara: mientras el Estado se endeuda con el FMI, las familias se endeudan con tarjetas de crédito, prestamistas informales y billeteras virtuales. El endeudamiento macro y el endeudamiento micro son parte de la misma película.

Salidas posibles: soberanía o subordinación

Romper esta espiral no es fácil, pero tampoco imposible. Requiere, primero, una auditoría integral de la deuda tomada desde diciembre de 2023, con criterios similares a los que planteó en su momento el juez Ballestero en el fallo Olmos. Segundo, una renegociación de plazos y quitas —lo que hizo Néstor Kirchner en 2005 con quita del 65%—. Tercero, controles de capitales que corten la fuga.

Nada de esto está en la agenda de Milei ni de Caputo. Está, sí, en la discusión que se abre para el después. Como escribieron Basualdo y Kicillof en trabajos ya clásicos sobre el ciclo de endeudamiento argentino, cada crisis de deuda termina con un rescate popular y una promesa de que 'nunca más'. Y cada década, el ciclo vuelve a empezar.

La pregunta que queda flotando es la de siempre: ¿cuánto más va a soportar el pueblo argentino antes de decir basta? El dato duro está sobre la mesa. La política, ahora, tiene que responder.

Fuentes citadas

  1. FMI - Press Release Argentina EFF 2025 — Comunicado oficial del board del FMI aprobando el nuevo Extended Fund Facility con Argentina.
  2. Secretaría de Finanzas - Deuda Pública — Datos oficiales sobre stock y composición de la deuda pública argentina.
  3. BCRA - Balance Cambiario — Informes mensuales del Banco Central con datos de formación de activos externos.
  4. Oficina de Presupuesto del Congreso — Análisis técnico e independiente sobre ejecución presupuestaria y servicios de deuda.
  5. INDEC — Datos oficiales de pobreza, indigencia y actividad económica.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto aumentó la deuda externa argentina bajo Milei?
Según la Secretaría de Finanzas, la deuda bruta de la Administración Central pasó de USD 370.700 millones en noviembre de 2023 a más de USD 466.000 millones en 2025. Es un incremento de casi USD 100.000 millones en menos de dos años de gestión.
¿Qué condiciones impuso el FMI en el acuerdo de 2025?
El staff report del Fondo enumera reforma laboral, cambios al sistema previsional, continuidad de las privatizaciones habilitadas por la Ley Bases, acumulación de reservas por USD 8.700 millones y flotación cambiaria dentro de bandas. Los desembolsos trimestrales están atados al cumplimiento de esas metas.
¿Qué es el swap con el Tesoro de Estados Unidos?
Es un mecanismo de intercambio de monedas por hasta USD 20.000 millones anunciado por el secretario Scott Bessent en 2025. Permite a la Argentina disponer de dólares para sostener el peso, pero implica un alineamiento geopolítico explícito con la administración Trump y compromisos sobre recursos naturales.
¿A dónde va la deuda que se toma?
Los datos del BCRA muestran que entre diciembre de 2023 y marzo de 2025 se fugaron más de USD 14.000 millones del sistema. La deuda no financia inversión productiva, obra pública ni servicios sociales: financia el pago de vencimientos anteriores y sostiene el esquema cambiario que habilita la fuga.
¿Se puede salir de la dependencia financiera?
Sí, pero requiere decisiones políticas concretas: auditoría integral de la deuda, renegociación de plazos y quitas —como la de 2005—, controles de capitales y una estrategia de desarrollo orientada al mercado interno. Ninguna de esas medidas figura en la agenda del gobierno actual.
¿Cuál es el rol de Luis Caputo en este esquema?
Caputo fue arquitecto del endeudamiento macrista entre 2015 y 2018 y hoy conduce Economía bajo Milei. Su gestión combina toma de deuda externa, colocación de bonos indexados y desregulación financiera, con un enfoque orientado a los mercados internacionales más que a la economía real argentina.