Derechos Sociales

Malvinas y Milei: la soberanía en retirada frente a Londres

Veteranos de Malvinas con boinas azules sostienen una bandera argentina en una plaza barrial durante un acto.
Veteranos de Malvinas con boinas azules sostienen una bandera argentina en una plaza barrial durante un acto.

Datos clave

  • Presupuesto Defensa 2024 cercano al 0,5% del PBI (Ministerio de Economía).
  • Reino Unido realizó ejercicios con misiles Rapier en Malvinas en 2024 (Ministry of Defence UK).
  • Base Mount Pleasant aloja alrededor de 1.200 efectivos británicos permanentes.
  • Cancillería argentina bajó menciones a Malvinas en foros multilaterales en 2024.
  • Resolución 2065 ONU (1965) reconoce disputa de soberanía y obliga a negociar.

Un Atlántico Sur cada vez más militarizado

En los últimos doce meses, el Reino Unido intensificó su presencia militar en las Islas Malvinas. Ejercicios con misiles Rapier, patrullajes del HMS Forth, sobrevuelos de aviones Typhoon y el anuncio de inversiones en la base aérea de Mount Pleasant configuran un escenario que la propia prensa británica describió como el mayor despliegue de rutina desde la posguerra de 1982. El Ministry of Defence del Reino Unido informó nuevas maniobras conjuntas en el Atlántico Sur durante 2024, con participación de fuerzas de la OTAN.

Mount Pleasant, la enorme base construida tras la guerra, aloja alrededor de 1.200 efectivos permanentes, un radar de largo alcance y capacidad para operar cazas de última generación. Es, en los hechos, la instalación militar extranjera más grande del hemisferio sur. No hay simetría posible: Argentina no tiene ni cerca de esa capacidad operativa en el sur del país.

La novedad no es la base. La novedad es la combinación entre esa presencia militar sostenida y una Cancillería argentina que, por primera vez en cuatro décadas de democracia, parece haber decidido bajarle el volumen al reclamo. Ahí está el nudo del problema.

Qué cambió en la política exterior con Milei

Desde diciembre de 2023, la política exterior argentina viró de manera brusca. La conducción de Diana Mondino primero y de Gerardo Werthein después consolidó un alineamiento explícito con Estados Unidos e Israel, y un tono conciliatorio con el Reino Unido que rompe con la tradición diplomática construida desde Alfonsín hasta Fernández. La histórica fórmula de reclamar soberanía en cada foro multilateral fue reemplazada por menciones más protocolares, en algunos casos ausentes de discursos clave.

El gesto más ruidoso fue la visita del canciller David Cameron a las islas a comienzos de 2024, la primera de un canciller británico en más de treinta años, sin una respuesta diplomática argentina proporcional. A eso se sumó la reapertura de negociaciones sobre vuelos directos, identificación de caídos y cooperación pesquera bajo el llamado "Pacto Foradori-Duncan 2.0", una lógica que ya había sido cuestionada durante el macrismo.

Esta reorientación no es aislada. Se enmarca en un patrón más amplio de subordinación diplomática que analizamos en Quirno en Washington: cuando la Cancillería argentina se alista tras la agenda de Trump. Malvinas dejó de ser una causa nacional para convertirse en un tema incómodo en agendas bilaterales.

El presupuesto de Defensa: números que no mienten

La política de Defensa acompaña, sin sorpresas, la línea general de ajuste. El presupuesto 2024 se ubicó en torno al 0,5% del PBI, uno de los pisos históricos desde 1983. Para comparar: el promedio de los países de la OTAN se acerca al 2%, y Chile o Brasil rondan el 1,4%. El Ministerio de Economía publicó ejecuciones presupuestarias que muestran caídas reales en partidas de operación y mantenimiento de las Fuerzas Armadas durante todo 2024.

En términos concretos, esto se traduce en:

  • Postergación indefinida del programa de recuperación de la flota de mar.
  • Recortes en horas de vuelo de la Fuerza Aérea, incluso tras la compra de los F-16 heredada de la gestión anterior.
  • Congelamiento de programas de radarización del sur argentino.
  • Salarios militares deteriorados por la inflación, con éxodo de personal técnico.

Como señalamos en Efectos del ajuste en la educación pública argentina, el patrón es idéntico: se recorta primero donde el impacto político inmediato parece menor, pero el daño estructural se paga durante décadas. Con Defensa ocurre lo mismo, con el agravante de que hay una disputa territorial abierta.

Los veteranos hablan: memoria y presente

Los centros de veteranos de guerra vienen alertando desde comienzos de 2024. El Centro de Ex Combatientes de Malvinas (CECIM La Plata) emitió comunicados en los que advierte sobre "el vaciamiento simbólico y material del reclamo". Federaciones provinciales de veteranos expresaron preocupación por el tono adoptado en la ONU y por la falta de una respuesta oficial ante los ejercicios británicos.

El 2 de abril de 2024, en el acto oficial por el Día del Veterano, la ausencia de referencias contundentes a la soberanía llamó la atención hasta de sectores que no simpatizan con el kirchnerismo. Dirigentes históricos como Ernesto Alonso vienen sosteniendo que la causa Malvinas es una política de Estado que trasciende gobiernos, y que ninguna administración tiene mandato para bajarla de rango.

La memoria de los 649 caídos y la deuda con los sobrevivientes forman parte de una trama que se conecta con lo que trabajamos en Memoria histórica y justicia social. Renunciar al reclamo diplomático es también renunciar a esa memoria.

Qué dice el derecho internacional (y qué ignora Milei)

La Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU, aprobada en 1965, reconoce la existencia de una disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, e insta a ambas partes a negociar una solución pacífica. Esa resolución, junto con otras posteriores, es el pilar jurídico del reclamo argentino y fue sostenida por todos los gobiernos democráticos desde 1983. El texto oficial de la Resolución 2065 sigue vigente y es citado cada año por el Comité de Descolonización.

El artilugio británico de invocar la "autodeterminación" de una población trasplantada tras la ocupación de 1833 nunca fue aceptado por la ONU en este caso, precisamente porque se trata de un territorio disputado y no de un pueblo colonizado. Bajar el tono del reclamo en foros multilaterales, aunque sea por omisión, debilita décadas de construcción jurídica.

La Cancillería argentina, que durante gestiones como la de Rafael Bielsa, Jorge Taiana o Felipe Solá activó estrategias multilaterales, hoy parece haber optado por la retirada silenciosa. Es una decisión política, no una fatalidad diplomática.

La dimensión económica: pesca, hidrocarburos y una zona rica que se nos escapa

La disputa por Malvinas no es solo simbólica. La zona económica exclusiva en torno al archipiélago concentra recursos pesqueros de altísimo valor (calamar illex, merluza negra) y potenciales reservas hidrocarburíferas offshore. El gobierno colonial de las islas licita permisos de pesca y exploración petrolera con empresas británicas y de terceros países, generando ingresos que financian su propia estructura administrativa y militar.

Argentina, en cambio, no percibe un centavo de esa explotación y ve cómo se depreda un ecosistema del Atlántico Sur sobre el que la ONU reconoce disputa. La bajada de tono diplomática se traduce en una tolerancia mayor a estas licitaciones, algo que ya ocurrió durante el macrismo y que hoy se profundiza. La conexión con soberanía económica y su impacto en las pymes es directa: no hay soberanía política sin soberanía sobre los recursos.

Mientras Londres calcula rentabilidades a treinta años vista, Buenos Aires parece haber decidido que la agenda con Washington vale más que el Atlántico Sur. Es un cálculo miope, incluso desde una lógica estrictamente de intereses económicos nacionales.

Un contraste histórico que incomoda

Desde 1983, gobiernos de distinto signo mantuvieron la causa Malvinas como política de Estado. Alfonsín ordenó los primeros pasos para el retorno diplomático; Menem, incluso en su fase de "relaciones carnales", firmó los acuerdos de Madrid manteniendo la reserva de soberanía; Néstor Kirchner rompió con la lógica de los acuerdos petroleros; Cristina Fernández activó una ofensiva diplomática que llevó el tema a la ONU, la Unasur y el G-77; Alberto Fernández creó el Consejo Nacional de Malvinas por ley.

El gobierno de Milei, en apenas un año, desactivó ese Consejo, redujo la agenda pública, evitó respuestas contundentes a los ejercicios británicos y priorizó una relación bilateral "pragmática" con Londres. No es un matiz: es un cambio de doctrina. Como venimos advirtiendo en Deuda externa y soberanía, la subordinación diplomática y la subordinación financiera son dos caras de la misma moneda.

La escalada de tensión en el Atlántico Sur no la genera Argentina. La genera el Reino Unido, con capacidad militar creciente y confianza diplomática renovada. Lo que genera Argentina, bajo esta gestión, es el vacío del reclamo. Y en política exterior, los vacíos siempre los llena otro.

Fuentes citadas

  1. UK Ministry of Defence — Fuente oficial británica sobre despliegues y ejercicios en el Atlántico Sur.
  2. Resolución 2065 (XX) ONU — Reconoce la disputa de soberanía y obliga a negociar entre Argentina y Reino Unido.
  3. Ministerio de Economía de la Nación — Ejecuciones presupuestarias 2024 con detalle de partidas de Defensa.
  4. Cancillería Argentina - Cuestión Malvinas — Posición oficial argentina y antecedentes diplomáticos.
  5. CECIM La Plata — Centro de Ex Combatientes que emitió comunicados sobre el retroceso del reclamo.

Preguntas frecuentes

Aumentó realmente la actividad militar británica en Malvinas en 2024?
Sí. El Ministry of Defence británico confirmó ejercicios con misiles Rapier, patrullajes navales y refuerzos en la base de Mount Pleasant durante 2024. La prensa británica describió el despliegue como el más intenso en años, sin que mediara una escalada argentina que lo justifique.
Qué cambió concretamente el gobierno de Milei en la política sobre Malvinas?
Desactivó el Consejo Nacional de Malvinas creado por ley en 2020, redujo el tono del reclamo en foros multilaterales, avanzó en acuerdos bilaterales con Londres sobre vuelos e identificación de caídos, y no respondió con firmeza a la visita de David Cameron a las islas ni a los ejercicios militares.
Cuánto invierte Argentina en Defensa comparado con otros países?
El presupuesto 2024 se ubica en torno al 0,5% del PBI, mientras que el promedio OTAN ronda el 2% y Brasil y Chile están cerca del 1,4%. Es uno de los pisos históricos de inversión en Defensa desde 1983.
Sigue vigente el reclamo argentino en la ONU?
Sí. La Resolución 2065 de 1965 y sucesivas resoluciones del Comité de Descolonización reconocen la existencia de una disputa de soberanía y llaman a negociar. El reclamo argentino tiene sustento jurídico sólido; lo que se debilita es su ejercicio diplomático activo.
Qué dicen los veteranos de guerra sobre esta situación?
Centros de ex combatientes como CECIM La Plata y federaciones provinciales expresaron preocupación pública por el vaciamiento simbólico y material del reclamo. Sostienen que la causa Malvinas es política de Estado y que ningún gobierno tiene mandato para bajarla de rango.
Qué recursos económicos están en juego en la zona?
La zona económica exclusiva alrededor de Malvinas concentra recursos pesqueros de alto valor como calamar illex y merluza negra, además de potenciales reservas hidrocarburíferas offshore. Hoy son licitados por el gobierno colonial británico sin que Argentina perciba ingresos.